El tono muscular en el recién nacido y el adulto

El aprendizaje del control del tono muscular se inicia al nacer

Cuando nacemos, tenemos poco control del sistema músculo esquelético.

Esto empieza a cambiar cuando nos ponemos de pie las primeras veces.  En este proceso, conseguimos automatizar los movimientos de inclinación pélvica con el tono muscular adecuado.

De forma que, a cada inclinación pélvica, le corresponderá el comportamiento articular determinado del resto de articulaciones. Así como la contracción de los músculos correspondientes (tono muscular).

Tono muscular e inclinación pélvica

En base a lo comentado, es posible simplificar la fisiología del sistema motor como el paso de una inclinación pélvica a otra. Con el mismo espacio de tiempo y gasto muscular.

Cualquier movimiento voluntario que realicemos, se fundamentará en una inclinación pélvica.

Esto se debe a que siempre estamos sometidos al efecto de la gravedad (principio fundamental).

Además, las unidades motoras se rigen normalmente por el principio de tamaño. De manera que las lentas son siempre las primeras en solicitarse.

Tono muscular y la columna vertebral

Los movimientos globales de la columna vertebral se fundamentan en los mismos principios.

Pero, a excepción de la columna cervical, los segmentos torácicos y lumbar contienen segmentos en diferentes rotaciones con la misma inclinación lateral.

Por ejemplo, la columna dorsal puede presentar un movimiento global de inclinación derecha.

En este movimiento, la mayoría de los segmentos vertebrales presentan una rotación hacia la convexidad. Mientras que algún segmento vertebral presente una rotación hacia la concavidad.

Esto sería un comportamiento fisiológico teniendo en cuenta que cuando la inclinación dorsal cambie hacia el otro lado , también cambiarán la rotación de los segmentos vertebrales. La mayoría de ellos, presentarán una rotación hacia la convexidad mientras que algún segmento vertebral presentará una rotación hacia la concavidad.

Un movimiento de flexión vertebral provocará una divergencia articular. Mientras que un movimiento de extensión vertebral, provocará una convergencia articular.

Si los movimientos de flexión y extensión son iguales, también lo serán los movimientos de inclinación lateral y viceversa.

Por tanto podemos decir, que el niño al nacer presenta movimientos bilaterales: deglución, respiración, fonación…Cuando el niño tiene que ponerse de pie se inicia a través del principio fundamental, la contra rotación de los iliacos, lo cual conlleva una inclinación pélvica izquierda o derecha. Lo fisiológico será la máxima igualdad posible entre la inclinación pélvica derecha y la inclinación pélvica izquierda, aunque por el mismo principio fundamental por mínimo que sea siempre habrá una inclinación pélvica mayor de un lado que de otro determinada por el tono muscular.

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